El revés es, posiblemente, el
golpe más técnico y estético del ramillete tenístico.
Desde una perspectiva purista, prepondera el impacto a
una mano, siguiendo la antigua usanza, casi primigenia, y cada
vez más rara mecánica. Uno de los momentos más bellos del
tenis.
Entraña tal dificultad para la mayoría de aprendices que muchos acaban amparándose en la seguridad de un revés a dos manos, cuya empuñadura es más intuitiva y accesible. Dependiendo de los casos, el revés se convierte en un revés-derecha en el que ambas manos participan activamente en el golpeo.
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